Una amiga me contó que una compañera de trabajo vivía presionada por la idea de no llevar a cabo sus propósitos personales más sencillos: recados, llamadas, visitas, médicos… No lo veía como una obligación, no tenían fecha concreta y siempre había alguna razón más para que le diera pereza, siempre encontraba alguna excusa para dejarlo para más adelante.

Extrapolable al trabajo, ¿no crees? A esos proyectos que no vemos como una obligación, que no tienen fecha concreta, que se nos hacen bola y que siempre hay razones para no darles prioridad. Muchos dejamos de hacerlos, muchos los hacemos demasiado tarde, muchos los hacemos y no tienen los mejores resultados, pero también hay muchos que sí  hacemos en tiempo y forma y vemos que tienen sus frutos, que han merecido la pena y que no hay que dejar de apostar por ellos.

Bien, el primer paso es detectarlo, el segundo clasificarlo y el tercero ponerle un nombre. He copiado a la amiga de mi amiga, que se refería a estas presiones que la perseguían como "Ranas verdes", una rana que salta sobre tu mesa y se queda mirándote hasta que no cumples con el propósito.

En POOL CP, hemos instaurando el sistema de la Rana Verde. Es un propósito semanal grande, pequeño o mediano que sumas a tu día a día como otra tarea más.

El propósito lo decides tú, te lo aprueba tu superior o te lo sugieren el viernes y, una semana después, se repasa, se valora y hasta se modifica. Llevamos poco tiempo haciéndolo, pero auguro que podremos comprobar algunos buenos resultados pronto.